domingo, 27 de octubre de 2013

LA MUJER DE BLANCO

LA MUJER DE BLANCO
Se cuenta que hace muchos años, había una familia misteriosa, rara no tenían contacto con ninguna persona del pueblo. Esta familia estaba conformada por una mujer muy delicada que siempre vestía de batas blancas, ella era muy preciosa, los hombres que pasaban la miraban y se sorprendían al ver su rostro y su cuerpo tan delicado tenía un cabello muy largo le llegaba más debajo de su cintura, tenía a su marido un hombre con carácter fuerte, golpeaba ala pobre mujer todas las noches se oían gritos y llantos cada vez que el hombre llegaba a la casa a golpearla. Ella sufría y le tenía mucho miedo al hombre, ella trato de huir de ese pueblo pero nunca se atrevió a hacerlo. Ella no tenía contacto con ninguna persona del pueblo porque el hombre no se lo permitía.
Ellos esperaban hijos, la mujer se embarazo más de cinco veces y nunca se podían cumplir los 9 meses porque el marido la golpeaba y ella perdía a las criaturas. Quizá porque nunca tenían hijos eran tan infelices.
Dicen que un día de muertos, el hombre después de trabajar llego a la casa, vio que la mujer no tenía ofrenda para cenar, el con mucho odio la golpeo hasta quedar cansado, se dio cuenta que la había matado. El hombre huyo del pueblo con miedo a quedar en la cárcel por aquel asesinato.
Personas han visto a la pobre mujer caminando por aquel pueblo, se dice que camina cada noche del 1 de noviembre y se va a la mañana del 2 de noviembre, ella va en busca de su esposo, ella llora por la pérdida de sus hijos y se dice que si ve niños en la madrugada cuando ella aparece, los mata. Se platica que ella camina y siempre carga a un niño de brazos.
Se narra que en una ocasión dos hombre que estaban bebiendo de noche, afuera de su casa vieron pasar a esta mujer que les llamo mucho la atención porque les pareció muy hermosa, a pesar de no haberle visto su rostro; así que, decidieron seguirla y mientras ellos caminaban ella se alejaba rápidamente, entonces se dieron cuenta que lloraba y se lamentaba con un niño en brazos, se dieron cuenta también que parecía que iba caminando pero en realidad no tocaba el suelo.
La curiosidad de los hombres era muy grande y se obsesionaron por querer ver su rostro, la mujer lloraba cada vez más fuerte, solo daba vueltas sin rumbo fijo, buscaba a su marido; ellos le gritaban piropos ya estaban muy tomados, cada vez que le gritaban, la mujer guardaba silencio y esperaba a que los hombres dejaran de gritarle, ya que terminaban de gritarle ella seguía llorando, cuando al fin, después de mucho rato de perseguirla y gritarle, ella volteó a verlos, fue tan fuerte la impresión, según cuentan, tenía un rostro espantoso, golpeado y deforme cuando ellos se la imaginaban muy hermosa.
Después del terrible susto y de haberse alejado tanto de su casa, del miedo no supieron ni como regresaron a sus hogares, pero al llegar contaron lo sucedido a sus esposas y ellas no lo creyeron. Gracias a la experiencia vivida, estos hombres no volvieron a seguir a ninguna mujer.
Después de unos años ella seguía en busca de su marido asesino, él se hizo muy  mujeriego y perdía toda su ganancia con prostitutas y bailarinas de algunas cantinas.
El regresó al pequeño hogar donde vivía el y su mujer. Una noche del  1ero de noviembre, ella apareció como todos los años solía hacer en busca de este hombre, ella iba caminando ya era muy noche, el hombre llego muy tomado y como era muy pervertido y demasiado mujeriego, vio a la mujer caminando y el muy tomado empezó a seguirla, la mujer no lo había notado, en eso escucho pasos de este hombre, el hombre al verla y al ver su rostro corrió del susto, ella lo persiguió lo acorralo en una de las calles e ese pueblo, lo golpeo tanto se escuchaban gritos tan fuertes, el hombre no paraba de llorar, la mujer lo mato.

Desde esa vez la mujer dejo de aparecerse ella finalmente ya descansaba en paz, se dice que ahora el hombre muerto es el que se aparece en un terreno solo llorando y lamentándose de haber matado a su esposa, ahora él es quien la busca y le grita todas las noches ‘’¿dónde estás? ¡Perdóname!’’ pero ya era muy tarde para pedirle perdón.

                                                                                                        Paoli Gutierrez.

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